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21 febrero, 2008

Salud en el Aura

Un aura saludable resplandece de vida, salud y vitalidad. Proclama al mundo que la persona tiene una mente, un cuerpo y un espíritu saludables. Si algo va mal en esas áreas, se refleja en el aura.

Con la excepción de los accidentes, por lo general la mala salud es resultado de años de pensamiento negativo y, por supuesto, ello aparece en el aura mucho antes de que resulte aparente en el cuerpo físico. Los factores mental y emocional influyen constantemente en el aura, y crean salud o enfermedad, dependiendo de cómo lleve su vida la persona.

Una enfermedad potencial se percibe observando el tamaño, la forma, el aspecto, la textura y el color del aura. Todo esto se puede ver afectado por la irrupción de la enfermedad. A menudo aparecen en el aura bastante antes de que la persona sea consciente de cualquier problema. Las fotografías Kirlian de las hojas de las plantas muestran decoloración cuando sufren las primeras fases de una enfermedad vital, mucho antes de que puedan detectarse por cualquier otro medio.

La gente que ha estado padeciendo una mala salud crónica durante mucho tiempo tiene auras con una tonalidad marrón grisácea. El color básico y las radiaciones secundarias prácticamente desaparecen, pero vuelven cuando estas personas recuperan la salud. Este color también se ve en el aura, en especial alrededor de la cabeza, con el ataque de una migraña. En este caso parece ser muy gris y con una textura espesa.

Las drogas afectan de distintos modos el aura, cambiando sus sutiles vibraciones y haciendo que aparezca áspera y enferma. El abuso prolongado de sustancias puede causar alteraciones permanentes en el aura, revelando el daño que ha sufrido el cuerpo.

El daño en los músculos del cuerpo se muestra a través de lo que parecen ser agujeros en el aura. Estos agujeros desaparecen en cuanto el músculo recupera su salud.

Casi todas las condiciones de salud se detectan en un área con manchones e irregularidades en el cuerpo etérico. Pueden convertirse en áreas sólidas de un marrón o negro feos si durante algún tiempo continúa el problema de la salud. Al mismo tiempo, los rayos de energía que irradian a través del aura se vuelven débiles y apagados.

No es de extrañar que el cuerpo etérico se vea afectado de esta manera, ya que una de sus funciones es la de trasmitir, recibir y almacenar las energías que constantemente nos rodean. Cuando esa energía se agota, frecuentemente se presenta la enfermedad. A veces se alude al cuerpo etérico como el aura de salud.

El dolor se revela en el aura de muchas maneras distintas. Junto a la zona afectada se ve lo que parece una pieza sólida de negro, por lo general en el cuerpo etérico. A menudo aparece un manchón gris antes de que la persona se sienta mal. Por ejemplo, si alguien está a punto de padecer una severa gripe de pecho, un manchón gris aparecerá en la zona pectoral del aura. Una vez que la gripe se ha asentado, el gris se tornará más y más oscuro hasta que por último se vuelva negro.

El dolor se evidencia por un aura pequeña que da la impresión de estar cerrada en sí misma. Ello denota la falta de energía que tiene la persona. El grado de dolor lo indica lo extremo de esta reacción. Alguien que padece migrañas esporádicas experimentará un aura condensada y cerrada poco antes y durante el ataque de la migraña. Luego, tan pronto como haya pasado el dolor de cabeza, recuperará su tamaño normal.

Cualquiera que deba vivir con un dolor crónico tendrá un aura permanentemente encogida y los colores serán débiles y apagados. La zona que causa el dolor se verá por la negrura en el aura.

El caso de una señora que ha sufrido de dolor constante en la boca durante unos veinte años: El dolor se haya localizado principalmente debajo de la lengua. Los médicos han sido incapaces de ayudarla. Es alérgica a los analgésicos y sólo experimenta alivio cuando se autohipnotiza. Su aura titila como si la energía no dejara de fluctuar. De hecho, el dolor parece llegar e irse en oleadas constantes, y su aura lo refleja. La negrura en el aura alrededor de la cabeza da la impresión de ser como un trozo de carbón.

El aura también se puede utilizar para sanar. Debe haber un gran número de líderes espirituales y seductores que emplean su aura, al menos hasta determinado punto, en el proceso de sanación. En nuestras manos existen grandes centros de energía, similares a los chakras, que pueden proporcionar energías de fuerza y sanación a la gente que lo necesita. En cierto sentido, estos sanadores están transmitiendo energía magnética a las personas que curan. La fotografía Kirlian ha demostrado el cambio de coloración y aspecto del aura del sanador cuando se haya entregado al proceso de sanación. Un investigador norteamericano informó que el aura de una sanadora espiritual llamada Ethel de Loach cambiaba en el momento en que comenzaba a utilizar sus poderes de sanación. Los torrentes azules de luz que rodeaban sus manos mientras descansaba se transformaban en un vívido resplandor naranja.

La sanación mediante las oraciones también emplea el aura. Al combinar el pensamiento con el sentimiento y la emoción, la persona que usa la plegaria es capaz de enviar vibraciones directamente desde su aura a la de la persona por la que reza.

En su libro A Priest and the Paranormal, Jack Wellman describe cómo no siempre necesita tocar a la persona cuando sana posando las manos, ya que es capaz de “tocar” el aura con las manos mientras reza. Describe el aura como poseedora de “elasticidad o porosidad”. También afirma que las auras de la gente a menudo se expanden al final de la sanación. El señor Wellman no siempre puede ver las auras, pero sí las siente mientras lleva a cabo su trabajo de sanación.

Muchos sanadores de auras trabajan de forma similar, enviando pensamientos sanadores directamente hacia las auras de sus pacientes. También se concentran en colores específicos para que incrementen sus propias auras, y luego los transfieren a sus pacientes. Todo el proceso es mental y espiritual.

En 1915, Swarni Panchadasi publicó su libro The Human Aura. En él nos da un ejemplo de esta forma de sanación de auras. “Un paciente nervioso y trastornado puede ser tratado bañándolo mentalmente con un torrente de color áurico violeta o lavanda; mientras que una persona cansada, exhausta y fatigada puede ser revitalizada inundándola con rojos brillantes, seguidos de amarillos intensos y exuberantes, para finalizar el tratamiento con un flujo constante de un naranja cálido.” El proceso se concluye visualizando una Gran Luz Blanca. “Esto dejará al paciente en un estado de mente y alma inspirado, exaltado e iluminado, lo cual le será de gran ayuda y, asimismo, tendrá el efecto de revitalizar con energía cósmica al sanador”.

Los pacientes también son frecuentemente instruidos en la respiración de color. Visualizan los que les faltan e inhalan hondo esos colores, a ser posible al aire libre y bajo la luz del sol. Por ejemplo, a la gente anémica se le dirá que visualice el rojo mientras realiza sus ejercicios de colores.

Lo mejor en la respiración de color es empezar relajándose en una postura cómoda y respirar hondo varias veces. Cerrad los ojos y luego inhalad el color que deseéis. Visualizad la zona que necesita sanación, y ved que recupera su buena salud. Exhalad despacio mientras os concentráis en es pensamiento. Repetidlo dos o tres veces más. Hacedlo varias veces al día hasta que alcancéis los resultados deseados.

Los rosacruces tienen un método de sanación por el color. Si alguien está experimentando problemas emocionales, sencillamente imaginad a esa persona rodeada de un escudo protector de un rosa puro, y enviadle ese pensamiento con amor.

¿Cómo puede funcionar la sanación por el color? Cada parte del cuerpo está controlada por un color distinto y cada color tiene una vibración diferente. Si parte del cuerpo no está bien, una infusión del color correcto que vibre al mismo ritmo que el órgano enfermo ayudará a efectuar una cura.

La sanación por el color utiliza los colores del arco iris para ayudar a restaurar el equilibrio y la armonía en el aura. La luz del sol, desde luego, ha sido usada desde tiempos inmemorables con fines sanadores. Ésa es la luz blanca. El sanador por el color emplea la luz y el color juntos para aportar un color que está ausente en el aura o para proporcionar el color complementario si alguien sufre de un exceso de un color determinado. Los colores complementarios son:


Rojo – Azul

Naranja – Violeta

Amarillo – Violeta

Verde – Magenta

Azul – Rojo

Índigo – Naranja

Violeta – Amarillo

El verde es el color natural de la sanación. Es apacible y tranquilizador, pero también incrementa la vitalidad y refuerza el sistema nervioso. Está considerado el color más agradable para el ojo humano. En consecuencia, es el que se usa con más frecuencia en la sanación por el color. Sin embargo, el resto de los colores también tiene su uso.

Alimentos y bebidas

Los colores ausentes, o presentes en poca cantidad, en el aura pueden potenciarse mediante la ingesta de alimentos del color adecuado. En Oriente, el cocinero normalmente intenta aportar los colores de los primeros cuatro chakras mientras prepara una comida de presentación atractiva y fácil de digerir.

Los alimentos rojos incluyen la carne, la remolacha, los pimientos, las uvas y todas las frutas piel roja.

Los alimentos naranjas incluyen naranjas, zanahorias, calabazas, maíz dulce y albaricoques.

Los alimentos amarillos incluyen mantequilla, yemas de huevos, pomelos, melones y frutas y verduras de piel amarilla.

Los alimentos verdes incluyen verduras y frutas verdes.

Los alimentos azules incluyen arándanos y ciruelas. (A propósito, el azul es un supresor natural del apetito.)

Los alimentos índigo incluyen uvas, ciruelas, arándanos y moras.

Los alimentos violeta incluyen berenjenas, uvas, moras y brécol púrpura.

También se puede “cargar” el agua con el color que se necesite. Para ello, sólo hay que poner el agua en un recipiente de cristal del color correcto y dejarlo en una ventana, o en cualquier parte en que se quede expuesto a la luz, durante cuatro horas. Esa agua durará dos semanas si la guardáis en el refrigerador. Si no se dispone de un recipiente del color adecuado, colocad una lámina de cristal coloreado entre el recipiente y la fuente de luz. El agua cargada se puede usar interna o externamente.

Música

La música puede ser muy sosegadora para el aura. Para ello, la mejor es una música lenta y tranquila. La ideal es la barroca y la de la meditación. El aura responde a ese tipo de música y se expande a medida que gana energía. La música fuerte y disonante tiene el efecto opuesto.

Cada nota de música está relacionada con un color y, asimismo, tiene un efecto sobre el aura. Paracelso, el famoso ocultista del siglo dieciséis, practicaba la sanación musical y prescribía composiciones específicas para determinados desórdenes. Creía que el cuerpo estaba compuesto de dos sustancias, una visible y la otra invisible. Consideraba que podía sanar a la gente enferma mediante una rearmonización de esas dos sustancias al hacer que entrara en contacto con personas sanas.

Cada color desempeña una parte en la sanación por el color. El color se puede aplicar de muchas maneras, desde la visualización, a rayos de luz, a una bebida o incluso hasta una gema del color adecuado.

Rojo

El rojo estimula y excita. En consecuencia, jamás debería usarse solo, y por regla general va seguido del azul o el verde. El rojo libera adrenalina, estimula la circulación de la sangre y restaura la vitalidad perdida. En pruebas de laboratorio se descubrió que la gente puede incrementar la potencia de sus músculos en un cincuenta por ciento mientras se halla bajo una luz roja saturada, en comparación con la fuerza que posee mientras se encuentra bajo un color más tranquilo.

Naranja

El naranja es un color estimulante y revitalizante que crea una sensación de satisfacción y bienestar. Fortalece el páncreas, el bazo y los pulmones. Por ello, ayuda a mitigar la bronquitis, el asma y la gripe y los resfriados.

Amarillo

El amarillo es un color alegre, mentalmente estimulante, que eleva el humor y puede mitigar la depresión. Actúa principalmente sobre el sistema nervioso, pero también da un buen tono muscular y vitalidad general. Se puede emplear para el estreñimiento, la flatulencia, la dispepsia y las palpitaciones del corazón. Sin embargo, ha de emplearse con cuidado, ya que un exceso de amarillo es capaz de producir diarrea. También ayuda a difundir las energías a todos los chakras.

Verde

El verde, al ser el color de la armonía y la sanación, es un tónico natural. Alivia el estrés y la tensión y estimula la glándula pituitaria. Una luz verde suave puede ayudar a mitigar los dolores de cabeza. Siempre se le ha considerado un color de fertilidad.

Azul

El azul posee propiedades antisépticas y astringentes. Es tranquilo y apacible y, gracias a su efecto de frescor, resulta de utilidad en cualquier condición de inflamación o febril. Como controla el chakra de la garganta, es muy útil para los resfriados, la irritación de garganta y el bocio.

Asimismo, es útil para los cortes, las erosiones, las quemaduras y el reumatismo.

Índigo

El índigo tiene propiedades refrescantes. Funciona en el plano físico, emocional y espiritual. Reduce la hemorragia, y con frecuencia es utilizado para los problemas de oídos, ojos y nariz.

Violeta

El violeta funciona a los más altos niveles y es de mucha utilidad para el estrés y la tensión. Va bien para curar el insomnio, los problemas oculares y los desórdenes mentales.


Aparte de los colores, el paciente ha de mantener una actitud positiva. Como bien sabéis, nuestros estados de ánimo se reflejan en el aura, y los pensamientos y sentimientos positivos tienen un efecto beneficioso sobre nuestra salud. Los pensamientos y los sentimientos negativos surten el efecto opuesto.

30 septiembre, 2007

Los Cuerpo Sutiles

Los siete cuerpos sutiles que envuelven al individuo de forma tridimensional, lo rodean en todas las direcciones. Estas ondas que lo protegen, interactúan entre sí de forma que filtran todo lo que proviene del cosmos, amoldándose concéntricamente a fin de regular lo que penetra desde las esferas superiores hasta la vida física. Estos cuerpos mantienen al ser humano dentro de algo parecido a un huevo energético, pero también lo protegen y lo conectan con las fuerzas invisibles. De no ser por estos cuerpos nos sería muy difícil poder asimilar todo cuanto proviene del mundo trascendente, sin que las vibraciones acabasen por dañar el cuerpo físico, por que las ondas vibracionales del plano físico son más lentas que las del plano espiritual. Quizás lo más importante es que los cuerpos se fortalecen cuando vibran al unísono con el Aura de otros seres, y es cuando la persona camina descalza, por que entra en contacto con la tierra, con el agua del mar o la naturaleza. Estos cuerpos además de proteger también regeneran, sanan y recuperan energía. Es muy importante que el aire y el sol sean absorbidos positivamente ya que son energías sanadoras.

Al plano físico pertenecen tres de los siete cuerpos que forman el Aura, que son:

  1. El cuerpo etéreo, que es la primera capa que rodea al cuerpo Físico.
  2. El cuerpo emocional, que pertenece a las emociones y es la segunda capa.
  3. El cuerpo mental, que es la tercera capa de envoltorio y se relaciona directamente con nuestros pensamientos. Por otro lado al plano astral sólo le corresponde la cuarta capa, que es el:
  4. El cuerpo astral. Al plano espiritual corresponden los otros tres cuerpos que forman el Aura:
  5. El cuerpo intuitivo.
  6. El cuerpo celestial.
  7. El cuerpo Causal.

El cuerpo etéreo

Este cuerpo es la primera capa que rodea al cuerpo. Su forma es parecida a la del cuerpo físico. Con el estudio de este cuerpo se ha demostrado que este no sólo permite sujetarse al tejido sino también sostener algunos de sus órganos. Esta capa puede oscilar en 7 y 13 cm. según la persona.

Esta posición del Aura, permite averiguar mucho sobre la persona, el grado de vitalidad, energía general, fatiga o enfermedad. El campo etéreo comienza a verse en la zona de la cabeza y los hombros para luego bajar hacia las extremidades.

El cuerpo emocional

Es el segundo cuerpo del Aura, rige los sentimientos y emociones, su extensión varia de una persona a otra. En esta zona se puede detectar las causas que pueden originar una enfermedad, experiencias que nos han dejado heridas y el gran crecimiento. Su forma es como la del cuerpo físico. Esta capa puede alcanzar 15 cm., aunque podrían ser más, pues es una capa muy elástica. Su color es uniforme. En este cuerpo se pueden detectar los sentimientos más ocultos; si estos son negativos, no es raro escuchar que se quejen de su mala suerte.

El cuerpo mental

Esta tercera capa es más delgada que las anteriores y puede alcanzar 20 o 30 cm., en casos excepcionales. Este cuerpo está estrechamente unido a los pensamientos, tiene gran fuerza en la zona de la cabeza, para después baja su intensidad a media que bajamos por el cuerpo físico.

Esta capa se hace mucho más evidente y voluminosa si la persona está concentrada en una tarea.

El cuerpo astral

Este cuerpo ocupa la cuarta capa del Aura. Tiene como función la de filtrar aquello que pasa de uno a otro nivel, de plano físico a plano espiritual y viceversa.

Por otra parte, como el Aura es básicamente el campo energético que rodea a toda la materia, cuanto mayor sea la energía vibracional, mayores serán a su vez sus alcances y sus efectos. Por lo que no es difícil comprender, que desde la verdadera esencia divina que se relaciona con la quinta, sexta y séptima capa de energía, será necesario que disminuya la intensidad de sus vibraciones a través de los cuerpos al plano físico. A fin de que sea posible su integración con el cuerpo y que éste sufra algún daño.

Hay que tener en cuenta que si penetramos en este cuerpo, entramos en otro tipo de realidad, sin que podamos alcanzar una voluntad, sentimientos de amor, y conocimientos más elevados, ya que las frecuencias en las que empezamos a movernos son realmente más veloces y realmente purificadoras.

El cuerpo intuitivo

En este campo es posible observar toda la vida de una persona, porque en él se encuentran las imágenes que existido en el plano físico. Todo aparece allí. Si una persona no ha aprendido a ser ella mismo en esta vida y se engancha a los demás, tanto emocional como físicamente, pueden aparecer dibujados en este cuerpo líneas oscuras del mismo color , y que indiquen por su grosor, donde necesita trabajarse la persona para liberar karma.

El cuerpo celestial

Esta es la sexta capa aural, la cual nos indica un alto estado de espiritualidad. El ser se une a la Sabiduría Universal. Si la comparásemos con el cuerpo intuitivo, podríamos ver que esta capa está mucho menos definida que la anterior, aunque mucho más iluminada.

Esta capa emite mucha más fuerza que las de otros cuerpos.

El cuerpo causal

Esta capa es de forma ovalada y contiene los demás cuerpos en su interior, como si se tratase de la cáscara exterior de un huevo.

Probablemente sea en los niños en quienes mejor podamos ver el cuerpo causal. Es el punto de unión con el Yo Superior. En todo caso hay que tener en cuenta que el contacto con el Yo Superior, nace de dentro de nosotros mismo y que nuestro cuerpo causal es el lazo que nos conecta con él.

Además del tamaño, textura, color y forma, el estudio del Aura requiere de unos principios que deben tenerse en cuenta, a fin de no caer en posibles errores, ni en concepciones preestablecidas.

Historia (2da parte)


Importante: Si una persona se encuentra falta de energía, deprimida y se comporta de una manera extraña, que antes no tenía, puede suceder que esté reaccionando acorde a una energía que no le pertenece, y que viene del contacto con otras personas. El aura también se beneficia al entrar en contacto con la energía de los animales, las plantas, minerales.

Toda materia, por el hecho de tener una estructura anatómica, posee energía, ya se trate de plantas, animales, etc. En verdad, casi resulta imposible hablar del tamaño del aura como si se tratara de algo estático. Su forma ovalada y su elasticidad, impiden determinar con exactitud hasta dónde puede llegar. Más aún, en casos de extrema santidad el aura puede llegar a límites insospechados. Se sabe, por ejemplo, que las personas que interactúan con el medio mediante su trabajo, como los ecologistas, veterinarios, jardineros, docentes profesionales de la salud, músicos, geólogos, maestros espirituales, etc., tienen un aura más elástica que el resto. Del mismo modo, cada vez que uno de nosotros establecemos algún tipo de relación satisfactoria nuestra aura se expande de tal modo que hasta puede brillar más. También cabe decir que con cierto tipo de problemas el aura puede manifestar cicatrices en los campos a los que el problema haya afectado.

Historia

La fuente energética que todos poseemos desde el día de nacimiento y nos acompaña hasta el descanso eterno se llama aura.

Los estudiosos han visto a través de sus estudios todo lo referente a manifestaciones psicológicas, es decir, reconocen las radiaciones a que se dirigen en distintos sectores del cuerpo humano formando un campo magnético que se relaciona con lo biológico, la mente y, por supuesto, con el funcionamiento de nuestras glándulas endocrinas y los cinco sentidos.

Desde hace siglos hay testimonios de personas que han visto emanaciones luminosas alrededor de seres que se han considerado dioses o iluminados. Existen referencias del antiguo Egipto donde en las tumbas de los faraones, se han visto emanaciones luminosas alrededor del cuerpo de los dioses Isis y Osiris. Esa luminosidad alrededor del cuerpo era considerada una señal de los dioses o grandes iluminados. En oriente, alrededor de Buda siempre se representa un aura dorada.

Así mismo, en el cristianismo aparecen estas representaciones alrededor de la cabeza de los santos, de Jesús, y de la Virgen María.

Enseñanzas esotéricas como los antiguos textos védicos del hinduismo, teósofos, rosacruces, los budistas, tibetanos, indios, los budistas zen japonés, madame Blavatsky y Rudolf Steiner, describen detalladamente el campo energético humano. Muchas personas con formación científica en la actualidad, han sido capaz de añadir observaciones sobre un nivel físico concreto.

Boirac y Liebeault, eruditos del siglo XII, vieron que la energía que poseemos los seres humanos puede producir sobre otra persona un efecto saludable o patológico, tan sólo con su mera presencia e incluso en individuos separados por grandes distancias.

Paracelso, médico, astrólogo, mago, alquimista, sabio de la Edad Media, dio el nombre de “illiaster” a la energía que llamó entidad compuesta por una fuerza vital y una materia vital.

El doctor Wilhelm Reich, psiquiatra, colega de Freud, a principio del siglo XX. Se interesó vivamente por una energía universal a la que denominó “orgánica”. Estudió las relaciones entre las alteraciones en el flujo de orgones del cuerpo humanos y las enfermedades físicas y psicológicas.

Mesmer y Van Helmont observaron otras propiedades de los fenómenos de la energía universal que dieron lugar al “mermerismo”, que luego se convertiría en el hipnotismo. Según estos autores, objetos animados e inanimados se podían cargar de este “fluido”, y los cuerpos podían ejercitar mutuas influencias a distancia, lo que hizo considerar la existencia de un campo, análogo a un campo electromagnético, de nuestro cuerpo.

El aura es una emanación de energía, y está presente en todo ser. El hombre no es solamente un cuerpo físico, sino que también es energía. La acumulación de la misma en ciertos órganos o músculos, provoca desequilibrio y enfermedades. Los metales tratados trabajan en el ser humano como imanes que retiran la energía sobrante acumulada de dichos órganos restaurando la corriente energética que fluye a través del cuerpo. Al eliminarse estas sobrecargas de energía retorna el equilibrio energético y la salud.

La historia y sus tradiciones en todos los lugares del mundo a lo largo de 5.00 años concuerdan con las observaciones de campos energéticos o de haber visto luces alrededor de las cabezas humanas. Por cierto, mediante prácticas religiosas, como la meditación y la oración, se puede alcanzar estados de conciencia ampliada que activan las capacidades de percepción sensorial elevada.

El Prana, tradición espiritual hindú, cuenta con más de cincuenta siglos de antigüedad; habla de una energía universal considerada el constituyente básico y la fuente de toda vida. El Prana o hálito vital, por todas las formas a las que ha dado vida.

Los yoguis manipulan esta energía mediante técnicas respiratorias, meditación y ejercicios físicos con la finalidad de mantener unos estados de conciencia y de juventud mucho más allá de su alcance normal.

El ch’i, existencia de una energía vital de toda materia animada o no, fue el nombre que le dieron los chinos en el tercer milenio a.C. El ch’i, contiene dos fuerzas polares; el yin y el yang. Cuando están equilibradas entre sí, el sistema vital muestra salud física; si se desequilibran, el resultado es una enfermedad… La antigua técnica de la acupuntura se centra precisamente en equilibrar el yin y el yang.

La Cábala, teosofía mística judía que surge alrededor del 538 a.C. denomina a esta misma energía “luz astral”. En la iconografía religiosa cristiana, Jesús y otras figuras espirituales aparecen rodeados por campos o aureolas luminosas.

En 1920 el matrimonio Kirlian descubrió por accidente una cámara que tiene la particularidad de poder fotografiar el aura de los seres vivos: la Cámara Kirlian. En la fotografía aparece una emanación de luz de colores alrededor de la figura de la persona fotografiada. Ha sido utilizada con eficacia en el campo de la criminología y la metafísica. En medicina ha sido muy útil para los menos escépticos, puesto que según la coloración del aura se han podido diagnosticar padecimientos con cierta exactitud, inclusive mucho antes de que se presentaran síntomas físicos, dolor o molestias físicas




¿Qué es el Aura?

Antes de saber lo que es el aura deberíamos saber lo que es energía.

Energía es lo que permite toda manifestación dentro del universo, por lo que toda materia es energía. Como materia y energía funcionan conjuntamente. El universo, entendido como el mayor campo de energía, absorbe y ejecuta la energía de cada uno de los seres, haciendo que las emociones, los pensamientos y los sentimientos se extiendan hacia esferas que se alejan del mundo tangible. No cabe duda de que las personas somos unidades energéticas.

Así pues el aura es una energía en forma de huevo que protege nuestro cuerpo y su textura, color, tamaño, vibración y forma depende de cómo nos sintamos en ese momento, ya que cambia dependiendo del estado emocional, mental, espiritual.

El aura es un campo de energía que rodea a todos los seres vivos. Cada color representa un diferente aspecto o cualidad de la persona o cosa. Leer auras puede ayudar o ser de utilidad para determinar si se debe confrontar a una persona en un cierto momento, qué hacer para mejorar su condición actual, saber como está el ambiente a su alrededor, etc. Siempre que se tiene contacto con alguien, sus aura reaccionan. Si la frecuencia de las auras son compatibles, se adaptarán rápidamente las personas y se sentirán atraídas. Si ese no es el caso, se sentirán a disgusto y no se agradarán.

Todo tiene un aura. Nosotros hemos sido “entrenados” para no verla, pero con un poco de práctica muchas personas pueden aprender a verlas y a leerlas. Al principio quizá tenga un tiempo difícil para poder ver los colores del aura. La mayoría de las veces, los principiantes o novatos verán colores pálidos como el amarillo y el blanco. Cuando el tiempo transcurra y, con práctica, se darán cuenta que los colores se tornan más brillantes para usted y más fáciles de leer. Un poco de paciencia los guiará por el camino hacia el triunfo.